• Fomento de Nutrición y Salud

Alimentación, higiene y salud de la infancia a la tercera edad.

MN Margarita García Campos NC


Los primeros años de vida son trascendentales para la adquisición de hábitos correctos de alimentación e higiene, Los cuales determinarán la salud futura a corto como a largo plazo.

En los últimos años se ha estudiado un periodo conocido como los Mil primeros días (de la gestación hasta los dos años), una ventana de oportunidad, donde la alimentación correcta permite el óptimo desarrollo, y atenúa el riesgo de adquirir enfermedades no transmisibles, cuya carga genética se vuelve determinante para la vida.

Después de la gestación, el primer año de vida es un periodo de crecimiento y desarrollo muy acelerado; los niños descubren el mundo que los rodea y, En cuanto a alimentación, conocen la gama de sabores, colores, colores y texturas a través de la lactancia materna y la alimentación complementaria, de forma que se integren gradualmente a la dieta familiar.

La recomendación de energía en esta etapa Es de 110 a 80 kcal por kg de peso/día y 2.0g proteína /kg peso/ día. El porcentaje de lípidos es cercano al 40%, mientras que el restante se obtendrá a partir de hidratos de carbono.

Las prácticas de higiene en los niños son significativas debido a la la habilidad que experimentan, pues el sistema inmunológico aún no está desarrollado.

En el periodo preescolar se duplica el peso, aparecen todos los dientes primarios y los niños aprenden a caminar y hablar; deben consumir, en promedio, de 85 a 70 kcal/kg de peso/ día. Empiezan a reconocer los diferentes alimentos y adquieren gustos y aversiones. Se independizan de sus padres.

En edad escolar, cuando se amplía la cantidad de trabajo y juego, lo mismo que el círculo de relaciones, los niños comienzan a tomar decisiones; en este momento el apetito puede fluctuar pues decrece la velocidad de crecimiento, y se ejerce la voluntad.

Las recomendaciones de energía para los escolares fluctúan entre 80 y 60 kcal/kg de peso/día.

El tercer pico de crecimiento importante se presenta en la adolescencia, momento en que aparecen los caracteres sexuales secundarios. Aquí se adquiere plena conciencia de la imagen corporal y por eso la importancia de fomentar una adecuada autoestima a fin de prevenir algún trastorno alimentario.

Es una etapa de ajuste en que además de los cambios morfológicos, se define la identidad y se descubre la vocación. Los cambios psicosociales impactan en los hábitos alimentarios.

Las necesidades energía dependerán del género, composición corporal y actividad física y fluctúan entre 70 -40 kcal/kg peso/ día. Para este momento los menores habrán consolidado hábitos correctos en diferentes ámbitos.

A partir del primer año, la recomendación de proteína es de 1.0 g/kg peso/día. Se sugiere que la dieta contenga, además, alrededor de entre 55 y 60 por ciento de H de C, de 18 a 22g de fibra, de 25 a 30 por ciento de lípidos y un aporte de líquidos equivalentes a un ml de agua por cada kcal consumida.

La transición epidemiológica de las últimas décadas influye en los hábitos de alimentación de los menores. Algunas prácticas comunes y perjudiciales son: la omisión del desayuno, la compra de alimentos de alta densidad energética en escuelas (frituras, golosinas y bebidas azucaradas) aumento en el tamaño de las raciones y adopción de patrones extranjeros, entre otros. Con respecto de la actividad física, el desarrollo tecnológico, la inseguridad social, falta de tiempo y espacios de esparcimiento, han ocasionado que con más frecuencia los niños se hayan vuelto sedentarios.

El objetivo de la orientación alimentaria debe encaminarse a la participación activa de niños y adolescentes en su propia alimentación. Se requiere establecer una relación positiva a partir de la división de responsabilidades. Los padres o tutores son los encargados del tipo y preparación de alimentos, los menores, de la cantidad que consumen, inclusive de comer o no.

Entre los aspectos que se deben concretar durante la infancia estén:

  • Aceptar la mayor parte de los alimentos.

  • Decidí la cantidad de alimento que consume en función del apetito.

  • Identificar señales de hambre y saciedad.

  • Saber sustituir alimentos de un mismo grupo.

  • Tener buen comportamiento en la mesa según las normas establecidas: manejar los cubiertos, ser sociables.

  • Adquirir hábitos de higiene: lavarse las manos antes de comer y después de ir al baño, asearse los dientes después de cada comida, bañarse diario.

  • Conseguir más hábitos saludables: Patrón de sueño y de evacuación regulares, entre otros.

Con respecto de la actividad física, se recomienda que niños y adolescentes elijan una actividad que les entusiasme para que sean constantes. Los sedentarios deben aumentar el ejercicio en forma gradual; a su vez, los activos mantendrán una actividad constante. En ambos casos, realizar, de preferencia, actividades que modifiquen la tasa metabólica: correr, nadar, andar en bicicleta o patines, jugar tenis, volibol, entre otros. La recomendación de actividad física en niños es de una hora diaria.

Le edad adulta es la etapa más larga de vida, de los 18 a los 60 años. Una vez consolidado el crecimiento y desarrollo del ser humano, la intención primordial es promover un estilo de vida saludable que prevenga enfermedades. En este tiempo se elige la profesión y se establece la vida de pareja y familia.

Los requerimientos de energía dependen de las características físicas cada individuo, así como de la actividad física y deberán permitir el mantenimiento de un IMC entre 20 y 25, además de la prevención de enfermedades. En el caso de las mujeres durante el embarazo, la lactancia y el climaterio, resulta importante garantizarles el soporte nutricio particular, que evite la aparición de padecimientos como anemia u osteoporosis.

Entre los aspectos observar en el adulto se encuentran:

  • Hábitos de alimentación e higiene correctos.

  • Ejercicio regular: una hora diario de actividad física de intensidad moderada, por lo menos cinco a la semana.

  • Moderación en el consumo de alcohol y ausencia de tabaco.

El aumento en la esperanza de vida hace que cada vez más personas lleguen a la senectud. La disminución en las funciones físicas y cognitivas, los cambios en los entornos familiar y social, y la depresión asociada a las pérdidas habituales en este época, son factores que propician que los adultos mayores en un grupo de riesgo nutricio. La presencia de enfermedades y el uso de medicamentos también deben tomarse en cuenta al momento de definir el plan de alimentación y actividad física más adecuado para ellos.

Los requerimientos energéticos disminuyen en este periodo, mientras que en proporción aumentan los de proteínas, fibra y nutrimentos inorgánicos como calcio, zinc, vitamina C y ácido fólico, por ejemplo.

Es necesario garantizar una adecuada hidratación, por lo que se recomienda ingerir pequeñas cantidades de agua a lo largo de todo el día.

Algunas recomendaciones que pueden contribuir positivamente son:

  • Ofrecer presentaciones atrayentes y alimentos preferidos, cuando hay falta de apetito.

  • Fraccionar la alimentación en comidas pequeñas varias veces al día.

  • Optar por alimentos adecuados considerando estado nutricio y de salud, (particularmente pérdida de dientes), así como recursos humanos y materiales.

  • Fomentar la compañía durante los tiempos de comida.

  • Establecer rutinas de ejercicio según las posibilidades personales.

  • Buscar actividades para el entretenimiento: lectura, música, pintura, etc.

·

Las enfermedades más frecuentes, relacionadas con aspectos de la alimentación, no son prioritarios de una edad en particular, como anemia (en especial por deficiencia de hierro), desnutrición, obesidad (problemas de salud cada vez mayor en nuestro país), diabetes Mellitus tipo 2, dislipidemias (colesterol, triglicéridos), hipertensión, caries y trastornos de conducta alimentaria, entre otros. Esos problemas de salud deben diagnosticar si lo antes posible para brindar a los pacientes el tratamiento adecuado.

Siempre es más fácil lograr hábitos correctos que corregirlos, de ahí la importancia de fomentar una prevención primaria-sobre todo en niños-a través de la orientación a padres de familia y maestros, de forma que se promueva una mejora en el estado de salud y nutrición de todas las generaciones venideras.


Bibliografía

www.fns.org.mx (Cuadernos de Nutrición-Fomento de Nutrición y Salud)

www.eatright.org (American Dietetic Association)

www.healthychildren.org (American Academy of Pediatrics)

51 vistas

La Tienda del Nutriólogo

Tienda física: Mariano Matamoros #1303, Colonia Universidad, Toluca, Estado de México. Tel. (722) 212 9272

Horario COVID (hasta próximo aviso)

Lunes a Viernes de 11 a 17 hrs. 

Sábados de 10 a 15 hrs.

Asesoras de ventas:

Ale: WhatsApp: 722 268 2580

Danny:WhatsApp: 722 198 6322

Aviso de privacidad