• Fomento de Nutrición y Salud

Elementos necesarios para un refrigerio escolar.


MN Margarita García Campos NC

El almuerzo, refrigerio o “lunch” escolar, es un tiempo de comida importante es la etapa infantil. Jamás debe sustituir al desayuno, primer tiempo de comida y de vital importancia debido al tiempo sin comer – ayuno – que lo precede.

El refrigerio escolar debe aportar una cantidad de energía y nutrimentos acordes con las características de cada niño: edad, peso y actividad física, con un aporte aproximado entre el quince y veinte por ciento del valor energético total.

Además de cumplir su función biológica, el refrigerio escolar satisface aspectos psicosociales, como la convivencia con los padres a través de compartir un tiempo de comida, y la posibilidad de que los estudiantes socialicen en un ambiente agradable.

Idealmente, el almuerzo escolar debe sr preparado en casa y cumplir con las siguientes características:

  • Incluir alimentos naturales de los tres grupos: verduras y frutas frescas, de ser posible con cáscara (las de temporada son más accesibles), cereales (de preferencia integrales) y productos de origen animal o leguminosas (por ejemplo deshidratadas); las oleaginosas como cacahuates y nueces, son una buena opción.

  • Preparar raciones adecuadas para cada niño de forma tal que no sean insuficientes ni excesivas, esto para evitar desperdicios.

  • Manipular en forma higiénica los alimentos es de vital importancia.

  • Considerar alimentos que sean del grado del menor para garantizar su consumo y cuya presentación sea apetitosa. Tomar en cuenta su opinión e inclusive motivarlo para que se involucre en la selección y preparación.

  • Elegir alimentos con coloridos diversos para hacerlos más atractivos.

  • Mandar alimentos rallados o en trozos pequeños chicos a niños pequeños, a fin de que sean de fácil masticación.

  • Variar los alimentos provee la mayoría de los nutrimentos que se requieren y evita el aburrimiento.

  • Planear con anticipación los menús permite hacer las compras pertinentes e invertir el menor tiempo en la preparación matutina; en algunos casos se pueden dejar algunos alimentos preparados la noche anterior; por ejemplo verdura rallada.

  • Considerar el tiempo de permanencia a temperatura ambiente para elegir los alimentos y su presentación más adecuada; por ejemplo, la manzana entera es más agradable que en rebanadas, ya que se evita su oxidación.

  • Evitar en época de calor alimentos de rápida descomposición, como lácteos y aquellos que despiden un olor intenso.

  • Procurar la cantidad de agua simple suficiente.

  • Empacar los alimentos por separado en recipientes adecuados con tapa hermética para evitar la combinación de olores y sabores. Se pueden usar contenedores con divisiones.

  • Utilizar una lonchera o bolsa con forro aislante.

  • Mantener en un lugar fresco

  • Incluir servilleta, cubiertos y en caso de no poder lavarse las manos antes de comer, gel desinfectante.

  • Integrar la menor cantidad de alimentos industrializados no sólo por los riesgos a la salud que conllevan, sino por la generación de basura.

  • Tener en cuenta que el refrigerio escolar debe ser: ¡saludable, sabroso y sustentable!

  • Considerar que el tiempo que los niños inviertan en comer no impida que se ejerciten y jueguen a la hora del recreo.

Cuando los niños llevan dinero para adquirir algún alimento que se expende en la escuela, se pueden adquirir habilidades como: la toma de decisiones y la administración del gasto. Sin embargo en la mayoría de los casos los pequeños requieren de supervisión para hacer elecciones adecuadas.

Las tendencias actuales muestran que uno de cada tres niños en nuestro país tiene sobrepeso u obesidad, con múltiples repercusiones físicas y emocionales. Dicha casuística incito a principios de esta década a un grupo de expertos de diversas instituciones de salud y educación a analizar las características de los alimentos que se consumen en las escuelas para regularlos.

A partir de este trabajo surge una nueva versión de lineamientos generales para el expendio y distribución de alimentos y bebidas en las escuelas del Sistema Educativo Nacional. Uno de los objetivos principales de estas directrices fue asegurar la disponibilidad y promoción de refrigerios escolares saludables (preparados en casa o de venta escolar), conformados por alimentos y bebidas tales como: verduras, frutas, agua simple y una porción adecuada de preparaciones tradicionales como tortas o quesadillas, alimentos que provean la cantidad adecuada de energía y los diferentes nutrimentos para desalentar el aporte elevado de azúcar, grasa y sodio, entre otros elementos.

Esta normativa también establece una regulación para los productos industrializados que se ofrecen en los centros educativos; así, quedan eliminados refrescos y bebidas con azucares añadidos así como botanas, galletas, dulces y pastelillos con un aporte mayor a 130 kcal por porción. La recomendación establece que dichos productos sean consumidos en forma esporádica, idealmente no más de una vez por semana.

Con respecto de las bebidas con edulcorantes artificiales, también se desalienta su promoción, primero, porque la evidencia sobre la seguridad de estos productos en la infancia es incierta. Un segundo argumento se refiere al hecho de que la predilección por el sabor dulce es un hábito que se adquiere en la infancia y sobre todo, el hecho de que el agua simple resulta la bebida por excelencia para promover una adecuada hidratación.

Finalmente, los lineamientos descritos establecen también herramientas de orientación alimentaria que permitan a padres, responsables y maestros adquirir los conocimientos necesarios para promover una alimentación correcta entre los alumnos.

A continuación se incluye una serie de ejemplos para cada día de la semana de refrigerios saludables que incluyen los tres grupos de alimentos y que cumplen con las características descritas:

Con respecto de las bebidas que integran el lunch, preferir líquidos sin azúcar añadida, como aguas o jugos naturales de fruta.

Promover desde las primeras etapas el consumo de agua simple. Para mejorar su aceptación yerbabuena y rodajas de pepino o cítricos como limón o naranja.

No debe perderse de vista que además de una necesidad biológica, la alimentación representa una buena oportunidad para socializar y es uno de los grandes placeres de la vida. La promoción de buenos hábitos durante la etapa escolar contribuye al adecuado crecimiento y desarrollo de los menores así como a la prevención de diferentes enfermedades crónicas.


Bibliografía

www.fns.org.mx (Cuadernos de Nutrición- Fomento de Nutrición y Salud)

www.eatright.org (American Dietetic Association)

www.mayoclinic.com (Healthy Lifestyle)

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